El Dr. José María Garriga, miembro del equipo de cirugía cardíaca de Policlínica Miramar, explica que, en España, el 12% de las muertes naturales corresponden a casos de muerte súbita y, de éstas, un 88% son de origen cardiaco. Pero, ¿qué es la muerte súbita? Según el Doctor Garriga, la muerte súbita se puede definir como “la aparición de la muerte de forma inesperada, que acaba con la vida del paciente en menos de una hora desde el inicio de los síntomas”. Además, añade, “en el 80% de los casos es debida a una arritmia cardiaca”.
Según explica este miembro del equipo de Cirugía Cardíaca de Policlínica Miramar la cardiopatía isquémica (angina de pecho, infarto de miocardio agudo y antiguo, arterioesclerosis, etc.) es la causa más frecuente de muerte súbita, concretamente en un 90% de los casos. Pero, eso sí, añade que no todos los infartos de miocardio cursan con muerte súbita.
El Doctor Garriga afirma que su reto actual es lograr la prevención de esta dolencia. La solución: “diagnóstico y tratamiento precoz. Medicina preventiva a nivel de cabecera, visitas periódicas al cardiólogo e intentar subsanar, si es posible, el potencial desencadenante de la muerte súbita. Por ejemplo cirugía cardiaca...”. Aunque también añade que “si no es subsanable con medicación o cirugía puede implantarse un desfibrilador (DAI) subcutáneo que proporcionará una terapia y resucitación cuando aparezca la muerte súbita”.
El Doctor añade que en el aeropuerto de Palma existen dos desfibriladores al alcance del público. Y es que la muerte súbita tiene un problema añadido: suele darse en ámbitos extrahospitalarios. Para solventarlo se han desarrollado programas comunitarios basados en la rápida respuesta de un servicio de emergencias o programas de educación en RCP (Reanimación cardiopulmonar) dirigidos a la población. Estos programas, según el Doctor Garriga, han demostrado ser muy eficaces y han logrado evitar muchas de esas muertes.
De todas formas, el Doctor Garriga apuesta por la implantación de un desfibrilador subcutáneo (DAI). “Es un salvavidas”, indica. “Probablemente nos alargará la vida en cantidad y cantidad, dependiendo de la severidad de nuestra cardiopatía estructural”. Además, explica que el portador de un DAI no ve afectada sobremanera su vida, “tiene un seguimiento de cada seis meses y su longevidad depende del número de terapias (descargas, marcapasos, etc.). Normalmente oscila entre seis y diez años. El implante es rápido, de bajo riesgo, sólo requiere de 24 horas de hospitalización y suele practicarse previamente un estudio electrofisiológico.
Según el Doctor Garriga, tras la implantación del DAI existe un impacto inicial, “pues se añade al organismo un dispositivo de cierto tamaño y se nota. Pero al poco tiempo te acostumbras y, sobre todo, se asume que es imprescindible llevarlo. Se puede practicar vida normal, siempre dependiendo del estatus cardiológico. |